Despair | Introducción.
·Narrador Omnisciente.
Los chicos están tirados por el suelo. Más bien son los chicos los que están tirados por el suelo, y las chicas encima de ellos. Llevan horas encerrados en esa habitación. Una de las tantas habitaciones delos pasadizos del internado. Sin comer, sin beber. Sin saber nada de lo que ocurre a su alrededor. Sin poder salvar al resto de sus compañeros. Sin poder retener el plan que hay en marcha.
Han intentado todo. Gritar, patalear, intentar romper la puerta, romper las paredes, en las cuales hay pintadas letras y símbolos que no pudieron descifrar, intentar romper los dos barrotes que había en la única ventana de la habitación, insertada en la misma puerta. Habían intentado todo, pero era imposible salir de ahí a menos que alguno del otro bando los salvase.
Harry intentó nuevamente hacer fuerza contra la puerta, intentando abrirla. Pero era imposible.
-Es imposible salir de aquí chicos -Se pegó a la pared y se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo, junto a los demás. Megan estaba a su lado. Apoyó su cabeza sobre el hombro de él.
-Chicos, ¿os dais cuenta en el lío que nos hemos metido?
-¿Y qué podíamos hacer Niall? ¿Quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada, sabiendo los secretos que esconde este lugar? Le prometimos a William que seríamos un equipo, que resolveríamos el misterio, que salvaríamos a los demás. Que salvaríamos el internado que él tanto quería -Dijo Justin. Su voz estaba entre cortada, tenía un gran nudo en su garganta que le impedía poder modular bien. Estaba demasiado preocupado. Todos lo estaban.
-No entiendo por qué teníamos que ser justo nosotros -Negó con la cabeza. Intentó contener sus lágrimas.
-Mia, nosotros hemos sido elegidos para esto. ¿Qué hay de todo lo que hemos descubierto? ¿De todo lo que hemos echo? Nosotros tenemos la marca, la misma marca que nos identifica como los elegidos, y la misma que nos hará morir con el proyecto que tienen los del otro bando -Le contestó Justin.
-¿Y si lo que hemos conseguido ha sido para nada chicos? -Preguntó Jane, que por fin, después de varias horas, había dejado de llorar -Después de todo lo que nos ha costado, después de todo lo que hemos descubierto sobre este internado, sobre los del otro bando, después de todo, y aquí estamos. Todo se ha ido a pique chicos. Todas las palabras del viejo William se han cumplido, una a una. Y ahora, estamos en la última parte. ¿Recordáis?
-¿Cuál? -Preguntó Valerie.
-Él dijo que hiciésemos lo que hiciésemos, nuestro destino estaba predicho, pero que en nuestra mano estaba el cambiarlo. Y luego dijo que si no conseguíamos descubrir el misterio y salvar el internado, salvarnos a nosotros, moriríamos uno a uno.
-Tengo mucho miedo -Valerie comenzó a llorar de nuevo. Liam estaba a su lado, la abrazó con fuerza.
Justin se levantó del suelo. Comenzó a dar golpes y puñetazos contra la puerta.
-¡Sacadnos de aquí! -Gritó, mientras las lágrimas caían sobre sus mejillas. Luego se puso de espaldas contra la puerta, y se dejó caer al suelo, hasta quedarse sentado. Seguía gritando aún con más fuerza.
-Y ahora se está cumpliendo la última parte de todo lo que nos dijo.
-¿Qué parte? -Preguntó Charlie a Jane, mientras se secaba alguna de las lágrimas que habían caído sobre sus mejillas.
-Se ha cumplido cada cosa que nos dijo ese hombre. Incluída la última. Los secretos que esconde este internado, nos llevarían hasta la desesperación.
***
Capítulo 1 | La nueva.
·Narra Jane.
Me dirijo hacia el internado Lavrig. Hay diferentes opiniones acerca de ese internado. Opinan muy bien, y opinan muy mal. Me quedo con las opiniones malas. Este será mi nuevo infierno. Si ya no tenía suficiente con mi padre, ahora tengo que entrar en un estúpido internado, del que nadie sale. O eso dicen. Parte de los malos comentarios. Pero eso a mi padre le dio igual, y aquí estoy. Bueno, estamos.
Él conduciendo, hasta el que será mi futuro infierno, yo justo detrás de su asiento de conductor. No quería sentarme a su lado. Le odio. ¿Y si esta es la última vez que le veo? Tampoco me importaría. Y sé que a él tampoco, si no, no me metería aquí para irse a vivir a otro lado, con su nueva mujer.
Este sitio no me gusta. Estamos cruzando el bosque, y da bastante miedo. No me gusta. Al fondo se logra ver un edificio, en mitad de todo esto, a las afueras del bosque. Más miedo aún. Sigue el camino. No me suelta palabra, será que se siente mal por todo lo que me ha echo. Y tiene sus razones. Le odio. Estamos a 10 metros del edificio. Aparca de golpe y sale del coche. Abre el maletero y saca mis maletas.
-¿No piensas salir del coche? -Me dice frío desde afuera Sostenía las maletas con las manos. Lo miré mal por la ventana. Luego salí del coche y dí un leve portazo -Vamos -Me dijo. Acto seguido comenzó a andar hasta el edificio, yo le seguí.
Terminamos de andar el camino que había desde el coche hasta el internado. En la puerta había una mujer y un hombre, esperándonos. Ambos tenían en sus chaquetas un símbolo extraño. No le dí demasiada importancia.
-Buenas tardes, soy Paul y ella -Me señaló con la mirada -es Jane, mi hija.
-Buenas tardes, feliz navidad -Me dijo la mujer.
-Feliz navidad- Le contesté.
-Hace bastante frío, pasad -Entramos y cerró las puertas del internado. Era bastante grande. Y la entrada bastante bonita. Miré a todos lados. A la izquierda un amplio comedor, y a la derecha dos salas. Cada una tenía un letrero. 'Salón de actos' y 'Sala de reunión' ponía en ellos. Al frente me encuentro con una gran escalera, con tres direcciones, una a la derecha, otra a la izquierda y la última al frente.
-Siento no haberme presentado antes. Soy Julie, y este -Refiriéndose al hombre que había a su lado-Phil. Les dediqué una pequeña sonrisa. Fingida - Puedes ir a tu nueva habitación mientras yo hablo con tu padre. ¡Madame! -Le gritó a una mujer que estaba cerca de la escalera. Vino hacia nosotros, me miró mal -Acompaña a Jane a su nueva habitación.
-Vamos -Me dijo fría. Comencé a subir las escaleras. Ella aún no había empezado -Señorita, sus maletas -Me dijo. ¿Tenía que subir yo por estas escaleras mi maleta? Todo genial. Bajé lo que llevaba subido de escalera y cogí las maletas. Tenían ruedas, pero pesaban una tonelada. O quizás dos toneladas. Pensaban muchísimo. Terminamos de subir la escalera y giramos hasta el pasillo de la izquierda. Entramos a una habitación.
Habían 4 chicas, y un chico. El chico estaba con una de las chicas, de pelo corto y rubio, ojos azules. Se besaban. En cuanto escucharon la puerta se separaron, pero 'Madame' los vio.
-¿Cuántas veces tengo que repetir que los chicos tienen totalmente -Gritó. Pero enfatizó aún más el totalmente- prohibido pisar las habitaciones de las chicas? ¿Cuántas veces tengo que repetir que está prohibido cualquier contacto físico o visual entre chicos y chicas? -Gritó.
-Lo siento Madame -Se dirigió hasta nosotras, para poder salir de la habitación -¿A usted la puedo mirar, Madame? Feliz navidad, Madame -Le dijo burlón. Luego se rió y se salió. No sin antes dedicarme una mirada, de arriba a abjao. Me puso algo nerviosa. Me dedicó una pequeña sonrisa de lado, y se la devolví. Creo que esto no sentó muy bien a la chica con la que se besaba, ya que me miró algo mal.
-Esta es su nueva habitación señorita, y estás son sus compañeras. Más tarde le traeré el uniforme para que se lo pruebe. Y a vosotras -Las miró una a una -No quiero tener que repetiros otra vez las normas del internado. No quiero castigaros severamente. Feliz navidad chicas -Dijo con una sonrisa. Luego salió de la habitación.
-Hola, soy Jane. Supongo que soy vuestra nueva compañera -Dije algo tímida.
-Hola -Me dijo una de las chicas que estaba sentada en una de las literas, la de abajo. Era rubia, con ojos azules, pero de pelo largo -Soy Valerie.
-Y yo Megan -Me dijo la chica que había a su lado. Ambas me dedicaron una sonrisa. Parecían muy majas.
-Encantada -Les sonreí. Dejé las maletas al lado de las dos literas de aquellas chicas y me acerqué a las otras dos. La rubia de pelo corto y ojos azules que se besaba con aquel chico, y una morena que había a su lado -¿Y vosotras sois? -Les dediqué una sonrisa. Merecían ser majas conmigo, les había sonreído.
La chica rubia de pelo corto se levantó de su cama y se acercó a mí. Me miró desafiante.
-No me caes bien -Me dijo. Luego salió de la habitación.
-Prohibido el contacto físico o visual con compañeros del otro sexo. Sobre todo si el compañero al que miras, es el novio de una de nosotras. Aprendete esa norma si no quieres tener problemas -Me dijo la morena. Luego salió de la habitación.
-Vaya, creo que he echo ya dos nuevas amigas -Dije irónica. Reí.
-No les hagas caso, ellas son así -Me dijo Valerie.
-¿Y quienes son?
-La rubia es Mia. Es bastante complicado convivir con ella. Es borde, dura, fría, celosa, muy celosa. Está enamorada de Justin, el chico al que regañó Madame. No se lleva bien con casi nadie en este internado.
-¿Y eso por qué?
-Porque quiere que todo el mundo haga lo que ella diga, siempre tiene que tener la razón en todo. Y todo hay que hacerlo a su manera. Nadie hace caso de sus tonterías, así que no te preocupes por ella. Es así con casi todo el mundo.
-¿Y la otra chica?
-La otra chica es Charlie, su amiga. Es su sombra, va a donde vaya Mia, hace todo lo que ella le mande, le guste o no le guste. Y es por eso que se llevan tan bien.
-Vale- Sonreí -¿Me decís dónde duermo? Quiero meter algunas cosas en el armario.
-Claro -Me dijo Megan -Puedes dormir en esa cama de ahí que está libre -Me señaló la cama. Estaba debajo de la ventana, y al lado de la cama de Mia.
-Yo ahí no duermo. ¿Queréis que alguna de esas dos chicas me mate por la noche? -Solté una pequeña carcajada.
-No te preocupes, son inofensivas -Me dijo Megan sin poder contener su risa.
-¿Quieres dormir en la litera? Yo dormiré en esa cama, no tengo problema -Me sonrió.
-Vale, gracias.
Cogí mi maleta y la tumbé en el suelo, la abrí y saqué algunas cosas.
-¿Y cuál es tu secreto? -Me dijo Valerie. Las dos chicas estaban sentadas en la nueva cama de Valerie.
-¿Mi secreto? -Les pregunté sorprendida.
-Sí. Tú secreto. Es muy extraño que hayas entrado precisamente un 24 de diciembre al internado cuando las plazas se agotaron en verano y muy pocos de todos los que las solicitaron las pudieron conseguir. Así que tienes que tener algún secreto. Este internado es muy raro, no nos sorprendería.
-Valerie lleva razón, pero si no quieres hablar de ello, lo entendemos. Aunque no es nada malo, todo el mundo tiene algún que otro secreto.
-Ya, bueno -Les dije fría.
-Y... -alargó mucho la 'y'- ¿Cómo es que te han internado aquí?
-Bueno, mi padre y yo no es que nos llevemos precisamente bien, más bien rozamos de una forma peligrosa el odio. Mi hermano se fue de mi casa desde hace mucho tiempo, y no sé nada de él desde entonces. Y a mi padre se le ocurrió la maravillosa idea de internarme aquí, ya que se irá a vivir a Estados Unidos en cuanto se case, que por cierto, se casa en varias semanas. Estaríais invitadas a la boda si me hubiese invitado a mí -sonreí irónica.
-Vaya... ¿Y tú madre? -Preguntó Megan. Maldita pregunta. ¿Por qué todo el mundo me recuerda todo el tiempo mi pasado? Peor aún es que me pregunten por ella, por mi madre.
-Mi madre -tomé una pausa de varios segundos. Miré fijamente al suelo, evitando el contacto visual con aquellas dos chicas. No quería que se diesen cuenta que en mis ojos habían lágrimas contenidas. Hace muchos años juré no llorar más, y así será. Cogí aire y continué-murió hace años -logré decir.
-Lo... -Miró a Megan y luego volvió a mirarme a mí para continuar su frase-Siento mucho, Jane.
-Está casi superado, no te preocupes.
-Bueno, aún así. A nosotras no nos ha pasado lo mismo que a tí, pero nos imaginamos cuánto debe de doler -Se levantaron y se acercaron a mí -Aquí nos tendrás siempre para todo -Me abrazaron. No sabía como seguirles el abrazo, aunque suene algo completamente idiota. No estaba acostumbrada a ningún tipo de abrazo. La última vez que alguien me abrazó fue ese imbécil que me juró amor eterno, ese que arruinó aún más mi vida y se aprovechó de mi inocencia, ese chico al que tanto odio y odiaré siempre. Finalmente, les seguí el abrazo.
Sonó una alarma extraña. El sonido era parecido al de un timbre escolar que marca el final de la hora de clase.
-Reunión -Gritó Megan.
-¿Reunión? -Me extrañé. No sabía que querría decir con eso. Aún tenía que acostumbrarme a muchas cosas de este internado.
-Sí, cuando el timbre suena tan seguido y con este sonido, significa que hay que ir a la sala de reunión. Tendrán que comunicarnos algo importante. Vamos, no hagamos esperar a los profesores -Ambas chicas me cogieron de la mano y tiraron de mí hasta salir de la habitación.
***
Estamos en esta enorme sala, la sala de reunión. Está llena, de profesores y de alumnos. Todos llevan sus uniformes menos yo, me siento rara aquí.
Todos están sentados en sillas, pero Megan, Valerie y yo estamos sentadas en uno de los bancos que había al final de la sala. Justo al lado había otro banco. En él, estaban sentados dos chicos, muy guapos por cierto, el chico al que regañó antes Madame y las dos antipáticas de antes. Al lado del novio de la rubia antipática, había un chico, extremadamente guapo. No pude evitar perderme en sus ojos.
El chico me miró y me sonrió. Me perdí aún más. Que sonrisa más perfecta. Si es que parece perfecto el chico.
-Ese es Zayn -Me dijo Valerie, acompañado de un pequeño codazo y una carcajada. Megan rió.
-Es el novio de Charlie, aunque no están por su mejor momento. Yo de ti no lo miraría demasiado si no quieres meterte en problemas con alguna de esas dos.
-Es..es muy mono.
-¿Te gusta? -Valerie me miró pícara. Me dedicó una sonrisa. Negué con la cabeza como pude.
-No, claro que no. A mi no me puede gustar nunca más nadie -Dije seca.
-¿Por qué?
-Porque no. Prefiero no hablar de eso. ¿Los chicos? -Pregunté, mientras miraba a los demás chicos, intentando evitar el tema.
-El rubio es Niall, el mejor amigo de Justin. Está pillado por Valerie -Me dijo riendo.
-No es verdad -Rechistó Valerie. Sus mejillas se sonrojaron. Nosotras dos reímos.
-¿Y el de rizos?
-Ese es Harry-Dijo seguido de un largo suspiro -Llevo pillada por él desde que entramos al internado.
-Y él por ella igual.
-No hagas caso a Valerie. No creo que le guste a alguien como Harry. Es demasiado para mí.
-A lo mejor tú eres demasiado para él -Le dije y sonreí. Me devolvió el gesto.
La directora cogió un micro y se dispuso a hablar.
-Sé que os habíamos prometido que el día de navidad saldríais a hacer una visita a vuestras familias, pero sintiéndolo mucho no será posible. Sin más, podéis volver a vuestras habitaciones y arreglaros para la cena de esta noche -Dijo rapidamente, antes de que los alumnos pudiesen rechistar. Pero no le dio tiempo a dejar el micro cuando ya lo estaban haciendo. Todos hablaban entre ellos y se quejaban. Por muchos gritos que pegase la directora, el caos había invadido la sala.
-¡Callaos ya! -Gritó Madame quitándole el micro a la directora -No saldréis de este internado, y punto. Si alguien tiene algo que reclamar, con gusto le daré las explicaciones necesarias -Dijo irónica, mientras gritaba.
Después de varios minutos viendo como el resto de alumnos gritaban entre ellos y comentaban lo reciente ocurrido, nos levantamos del banco disponiéndonos a salir. Pero los del banco de al lado también se levantaron. Mia me volvió a mirar desafiante, le devolví la mirada.
-Chicos, esta es Jane -Valerie me presentó. Que maja. Es ironía. Si las miradas matasen, ahora mismo estaría bajo tierra. Menudas miradas me echa la rubia de pelo corto siniestra, Mia.
-Yo soy Niall y él es Harry -Dijo señalándolo con la mirada.
-Yo..yo soy Zayn -Me dijo tímido, con la cabeza gacha. Intentaba no mirarme a los ojos, o al menos esa sensación me daba.
-Sí, es Zayn y es mi novio -Me dijo Charlie de malas maneras. Luego le rodeó con sus brazos y empezó a darle pequeños besos en el cuello.
-Yo soy Justin, no había tenido el placer de hablarte antes, preciosa -Me miró. Con una mirada algo ¿seductora? No lo sé. Pero ya me cae mal. No me gustan los chicos así. Ya se acabaron los chicos malos y él tiene pinta de ser uno de ellos, y no.
Mia volvió a mirarme mal, me estaba empezando a dar miedo el tener que dormir en la misma habitación que ella por la noche.
-Jane, encantada.
-Si quieres te puedo enseñar el internado, y todo lo que tú quieras, nena -Me miró pícaro. ¿De qué se supone que va este chico? No lo logro comprender. Tiene a la novia al lado y me habla de esa forma. Ahora me cae peor.
No dije nada, los esquivé y me dispuse a salir de la sala. Valerie y Megan me siguieron.
-Eh, espera -Me gritó Valerie justo antes de alcanzarme.
-¿Te pasa algo? -preguntó Megan.
-Que no quiero estar con esa gente, me incomoda la presencia de ese chico, Justin. ¿Habéis visto cómo me ha hablado? Tenía a su novia al lado y le ha dado igual.
-Justin es así con todas, si fuese por él sería amigo con derecho a roce con todas las chicas de este internado.
-No me gustan los chicos así, he tenido una mala experiencia con uno de ellos -puse mi vista fija al suelo.
-Es buena persona, ya lo verás. Sólo que le gustan mucho las chicas. No sé cómo dura tanto con Mia con lo celosa y posesiva que es.
-¡Megan! ¡Mira! -Gritó Valerie. Ambas miraron a dos hombres que había al lado de la escalera, conversando.
-¿Qué pasa? -Pregunté sin enterarme de nada.
-Ese es el profesor de química, Louis. Y está muy bueno, no lo podemos negar.
-Y es adorable -Dijo Valerie mientras lo miraba con extraña devoción.
-Y está muy bueno, que es lo importante -siguió Megan. Yo reí.
-Vaya dos, ¿babeáis así con todos los profesores?
-Con el director Williams te aseguro que no, es un viejo de casi setenta años, pero a Megan le pone mucho.
-¡Mentira! ¡Qué asco! -Reímos.
***
Estábamos cenando. Yo todavía no había pegado bocado. La noche estaba muy fría, demasiado. Llovía mucho. A Mia, Charlie, Niall, Justin, Zayn, Harry, Valerie, Megan y a mí nos había tocado en la misma mesa. Hablaban entre ellos. Intentaba no mirar a Zayn, pero mis ojos se me iban hacia él. Le sentaba genial el traje, estaba guapísimo. Sin embargo, la mirada de Justin me incomodaba, no hacía más que observarme, y me empezaba a poner nerviosa.
-Voy un momento a la habitación -le susurré a Megan, que estaba a mi lado. Asintió con la cabeza. Me levanté y salí del comedor.
Subí la escalera y fui por mi pasillo, noté que unos pasos me perseguían.
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