Noté que unos pasos me perseguían.
Me giré y ahí estaba, recién parado, apoyado en la pared, mirándome de una manera que me ponía más que nerviosa.
-¿Quieres algo? -me miró pícaro. Abrió la boca para pronunciar palabra, pero antes de que pudiese hacerlo, intervine yo nuevamente-Ni se te ocurra decir alguna tontería, porque no tengo yo el día.
-Ah bueno, eso lo explica todo. Hoy no es tu día, ¿no? -Sonrió- Ya empezaba a pensar que eras así de borde siempre-me volvió a sonreír. ¿Por qué? ¿Por qué me sonríe? No sonrías. No. No lo hagas. Pero no hace caso a mis pensamientos y lo sigue haciendo. Que sonrisa más perfecta.
-Eres un imbécil, ¿lo sabías? -le sonreí irónica. Creo que no hay notado que me pone bastante nerviosa. Mejor.
-Y tú una antipática. Con ese humor no harás muchos amigos aquí. No te conviene llevarte mal con mi grupo.
-Así que tenéis un grupo de idiotas que lideras tú, obviamente. Un grupo así necesita a un gran subnormal al mando, ¿no?
-Lo que tienes de bonita lo tienes de antipática. No hay quien hable contigo, ¿o qué?
-Es que no se si has notado, que no quiero hablar contigo. Así que si me permites, voy a mi habitación y tu te vuelves ahí abajo con tu novia -me giré. Iba a continuar el poco camino que me quedaba y a entrar a mi habitación. Noté que seguía ahí. Me habló.
-Así que es eso -Me volví a girar. Tenía una sonrisa en su rostro, de oreja a oreja. Maldita perfecta sonrisa.
-¿Así que es qué?
-Que estás celosa de Mia, y por eso me hablas tan mal. Estas celosa -Dijo cada palabra sonriendo. ¿Pero este chico de qué va? ¿Cómo voy a estar yo celosa de él? Que no.
-Cada vez que abres la boca y hablas, pienso que no podrás decir una tontería mayor la próxima vez, pero luego vuelves a hablar y veo que te vas superando a ti mismo, imbécil.
-Estás celosa.
-¿Por qué iba a estar yo celosa de que Mia sea tu novia? Más bien me compadezco de ella, y también de ti por aguantarla.
-Estás celosa.
-Déjame en paz.
-No puedo.
-¿Por qué? Sorprendeme.
-Porque ya no te voy a poder sacar de mi cabeza.
-Me he cruzado con más de un imbécil como tú. Ese cuento ya lo tengo muy visto. Así que adiós.
-Me encanta tu carácter.
-Tu novia debe estar muy orgullosa de tener un novio tan fiel y sincero como tú, eh.
-¿Celosa otra vez?- Se pegó a mí peligrosamente. No supe como reaccionar. En otro momento, mi mente tendría claro el separarme de él y darle unas buenas hostias, pero me era imposible reaccionar. Su boca a escasos centímetros de la mía, no ayudaba nada a que me separase de él.
-Idiota déjame en paz-Me cogió de la cintura y me pegó aún más a él. Nos mirábamos fijamente a los ojos. Acercó su boca a la mía. Intenté separarme pero me dejé llevar, no sé por qué.
Cuando estábamos a punto de besarnos, alguien desde abajo me tiró del vestido. Lo miramos y nos separamos rápidamente. Era un niño pequeño, tendría unos 6 o 7 años. Moreno de ojos oscuros, era muy guapo. Tenía cara de preocupado.
-Enano piérdete -Le dijo Justin de malas formas.
-Es que ha pasado algo muy malo -Dijo mientras movía sus piernas de un lado a otro. Yo miré a Justin. Él miraba al niño molesto.
-Que si se te han roto las ruedas de tu coche de juguete nos da igual, vete. Vamos -El niño seguía ahí. Y Justin empezó a enfadarse -¡Vete!
-¡Es que tu hermana se ha escapado! -Gritó el niño. La cara de Justin cambió por completo. Me miró y negó con la cabeza.
-¿Qué ha pasado? ¡Habla! ¡Habla niño! ¡Habla! -Le gritó. El niño se puso algo nervioso, parecía que fuese a llorar. Me agaché poniéndome a su altura.
-¿Qué ha pasado?
-Estábamos buscando al asesino de negro con la pistola. Y luego mientras cenábamos me dijo que lo había visto otra vez, yo le dije que se lo había inventado todo, y me dijo que lo iba a buscar en el bosque. Y se fue -Nos dijo rápido y se fue corriendo.
-Joder, mi hermana no. Joder- Gritó Justin -Voy a ir a buscarla -Fue corriendo hasta las escaleras y bajó los escalones de dos en dos. Intenté bajar lo más rápido que pude con los tacones.
-Espera Justin, iré contigo. Voy a coger mi chaqueta.
-Vale pero vamos, como nos vea alguien la hemos liado y mi hermana no puede estar ni un segundo más en el bosque sola, es demasiado peligroso. Vamos.
Fui hasta el comedor corriendo y cogí mi chaqueta, la cual estaba colgada en mi silla.
-¿A dónde vas? -Me susurraron las chicas.
-La hermana de Justin se ha escapado al bosque, voy a ir con él a buscarla. Volveremos enseguida. Si preguntan por nosotros algún profesor, cubrirnos.
-Pero eso es muy peligroso-susurró Megan.
-Sí, no podéis ir solos.
-No puedo perder más tiempo, haced lo que os he dicho. Por favor.
***
-¡Jazzy! ¡Jazzy! -Gritábamos desesperados. Pero el bosque era muy grande, y por mucho que gritásemos, no recibíamos ninguna respuesta. Nos esperábamos lo peor.
-Joder- Gritó Justin.
-No te preocupes, ya veras como la encontramos.
-No Jane, no. Tiene 6 años joder, como se le ocurre escaparse al bosque a estas horas de la noche, con esta tormenta.
-No te preocupes enserio.
-Imposible no preocuparme sabes.
Seguimos caminando. Cada vez llovía con más fuerza. Continuamos gritando su nombre, pero no recibíamos respuesta. Justin comenzaba a desesperar. Todo estaba oscuro. No muy lejos de nosotros se veía un candelabro.
Caminamos y caminamos, gritábamos su nombre desesperados. De repente, Justin pegó un grito muy fuerte. Alguien le había agarrado el tobillo.
-¡Ah! -Gritó. Miró al suelo. Había un hombre tirado, cerca del candelabro. Le agarró con fuerza el tobillo -¡Director Williams! -Justin se puso de rodillas en el suelo y le dio varios golpes en la cara. El viejo hombre abrió los ojos como pudo, pero se le cerraban. Estaba bocabajo, pero había mucha sangre en su ropa y por el suelo -Director Williams, tiene que aguantar -Le decía Justin, casi entre lágrimas.
-No, ha llegado mi final.
-No diga eso. Vamos, aguante.
-¡Chicos! -Gritó Niall desde lejos. Estaban todos. Se acercaron a nosotros preocupados.
-¡Director Williams!-Gritó Harry.
-¿Qué ha pasado? -preguntó Charlie.
-Ahora que estáis todos -tomaba pausas después de cada palabra, intentando coger aire para poder continuar. A penas podía respirar bien -debo deciros lo que os iba a decir de camino al internado. Pero el suceso imprevisto pudo conmigo.
-¿Qué tiene que decirnos?
-Tenéis que resolver el misterio del internado si no queréis morir -Todos nos miramos. Cerró los ojos. Por un momento pensé que se había muerto. Me dio muy mal rollo la situación, la verdad es que tenía algo de miedo.
-Vamos director, aguante -Le gritaba Justin. El director abrió los ojos como pudo y se dispuso a continuar.
-¿Qué misterio? ¿De qué habla? -Le pregunté como pude. Tenía miedo. Mucho miedo.
-El misterio que esconde el internado y para resolverlo son imprescindibles vuestros secretos más ocultos. Debéis andar con cuidado, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Tenéis que daros prisa si no queréis morir. Vosotros sois los únicos que podéis resolver el misterio. Y por eso estáis aquí. Todos estáis en este internado por una razón. Sois los elegidos.
-¿Qué secretos? No se vaya ahora, cuéntenos.
-Vuestros secretos, son imprescindibles para resolver el misterio. Y estos secretos -tomaba pausas más largas y con mayor frecuencia- y estos secretos, os llevarán...a...la...desesperación -Logró decir. Acto y seguido, cerró los ojos. Ahora sí que le debíamos decir adiós a este pobre viejo.
Todos nos miramos. Justin se levantó del suelo. Nos volvimos a mirar. Ninguno decía palabra.
-¡Justin! -Una pequeña niña vino corriendo y se abrazó a Justin. Él la cogió en brazos y la abrazó con fuerza.
-No me vuelvas a dar estos sustos Jazzy. No vuelvas a hacer esto nunca más. Ya hablaremos mañana tu y yo.
-¿Por qué está durmiendo el director Williams en el suelo? -Preguntó mientras lo miraba atento.
Justin no supo que contestarle. Ni ninguno de nosotros.
-Vamos chicos, es hora de que volvamos al internado. Nos estarán buscando.
Comenzamos a caminar en el sentido contrario del que habíamos venido. Comenzó a llover con más fuerza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario